Proyectos de restauración « volver al listado de proyectos

Proyecto de Restauración del Oratorio

Publicado el 09/11/10

Proyecto de Restauración del Oratorio

Estudios Previos

Los trabajos de conservación y restauración llevados a cabo en el espacio conocido como Oratorio privado de San Francisco de Borja se han centrado en recuperar las pinturas murales originales realizadas en el siglo XVI y se han intervenido las piezas cerámicas en relieve ubicadas en el techo de la estancia a modo de artesonado entre los casetones de las placas de mármol. Se trata de un espacio decorado tanto pictórica como arquitectónicamente desde el suelo hasta el propio altar ejecutado en mármol. Una combinación de pinturas murales, apliques de mármol repartidos por todos los espacios arquitectónicos, una colección única de apliques metálicos de bronce a modo de calado sobre las placas de mármol, piezas de azulejería en relieve de cerámica policromada en azul y reflejo metálico manisero entre los casetones del artesonado, ventanas de vidrio, madera y alabastro, y un pavimento de madera a modo de tarima flotante realizado con maderas exóticas traídas por los propios sacerdotes jesuitas.

Aspecto del Oratorio antes de la Restauración                                                                                       Visión general tras la Restauración

Aunque la estancia no es muy grande, mide 5,92 m. de largo, por 2,48 m. de ancho y 2,31 m. de alto, cabe destacar el elevado estado de deterioro que sufren las obras, principalmente las pinturas murales, fuertemente intervenidas en la rehabilitación de los jesuitas a finales del S. XIX, y los apliques metálicos de bronce, con una alteración provocada por la oxidación y oscurecimiento de su patina, así como del ennegrecimiento total de algunos de ellos por el humo de velas, principalmente los cercanos al altar del oratorio.

A pesar de que esta parte del edificio y en concreto el oratorio datan de finales del S. XV principios del S. XVI, destaca el hecho de que el único elemento original de esta época en el oratorio es el ciclo de pinturas murales de las paredes que representan los misterios del rosario, ya que cuando los jesuitas adquieren el edificio acometen una gran intervención de remodelación, donde el oratorio no queda excluido, reformándolo por completo y alterando totalmente su concepción original.

Intervenciones realizadas

En la actualidad el oratorio se encuentra totalmente remodelado con respecto a su estructura original del siglo XVI, dado que ha sufrido varias alteraciones e intervenciones en épocas diferentes:

1ª S. XVI; momento en que San Francisco de Borja mandó construir este Oratorio.

2ª Desde 1550, fecha en que parte San Francisco a Roma, hasta finales del S. XIX.

3ª Desde 1894 hasta nuestros días; con la llegada de los PP. Jesuitas, se acomete la restauración de gran parte del edificio, incluyendo la capilla oratorio, dejándola en el estado anterior a la restauración realizada.

Los únicos vestigios visibles originales del S. XVI son las pinturas murales que representan los misterios del rosario realizados en grisalla bicolor, y un pequeño fragmento visto del antiguo pavimento cerámico de estilo y época gótica.

El 27 de Marzo de 1894 se llevo a cabo la restauración del oratorio bajo la dirección D. Joaquín Arnau. A principios de ese mismo mes, el día 4, el propio Joaquín Arnau escribió al P. Federico Cervós comunicándole de manera escueta las principales actuaciones que se llevarían a cabo en el oratorio. Según cuenta Arnau, la disposición arquitectónica original ni pudieron ni quisieron tocarla, manteniendo la forma original de ataúd que presentaba desde su construcción. Desde esta época hasta la remodelación dirigida por Arnau en 1894, pocas intervenciones se detallan en la estancia, a excepción de algunos tratados (archivos de Osuna) que cuentan obras de mejora en el primer cuarto del S. XIX:

- En 1816: “se cubrió el tejado y se blanqueó la bóveda…, pero sin tocar nada más. La razón fue el humo de la lámpara que la había ennegrecido”.

- En 1826: “se levantó un palmo el altar de este oratorio” por medio de una tarima sobrepuesta. Costó la obra unos 200 reales. El proyecto decorativo de la estancia fue diseñado por el H. Coronas, dando instrucciones a los artesanos de la época para colocar los siguientes materiales que recubrirían arquitectónicamente la estancia:

- Los metales serían de bronce dorado y fueron elaborados en los talleres del Sr. Vallmitjana de Barcelona.

- Los mármoles fueron trabajados y colocados por el marmolista de Valencia el Sr. Liern, y se empleó para la decoración, mármol rojo, verde jaspeado, crema Valencia (para las enormes placas de los planos inclinados  del techo, llamados por Cervós y Solá, “mármoles de color pajizo”), y mármol negro con aguas amarillas proveniente de Portugal para el recubrimiento del zócalo-rodapiés.

- Acerca de las cerámicas del artesonado, Cervós y Solá no dan más información que: “mayólicas de reflejos metálicos”

- Sobre el pavimento tarima de madera, según Cervós y Solá, fue necesario realizarlo para cubrir el preciado y antiguo pavimento original del S.
XVI compuesto de piezas de cerámica. Para ello se empleó una gran variedad de preciosas maderas enviadas desde Filipinas por el Rdo. P. Juan Ricart, y
fueron trabajadas y taraceadas, según diseño del H. Coronas, por el hábil ebanista H. Clusella. El día 29 de Mayo de 1895 quedó puesto el nuevo retablo compuesto de mármoles y metales, adornado en el centro con un cuadro que representa la imagen del Santo, obra recuperada del antiguo altar de principios del S. XVII, y según cuenta la tradición, pintado por una de las hijas de San Francisco de Borja.

La obra fue costeada por el Excelentísimo Sr. D. Joaquín Rovira, Conde de Rótova, según apuntan Cervós y Solá, y según reza la inscripción en una gran
placa de mármol gris colocada a la entrada del oratorio, compuesta por el P. Vicente Agustí, al igual que lo determina el escudo de armas representado en la cornisa ubicada encima de la puerta de acceso al oratorio. A pesar de las dificultades patógenas a las que ha habido que hacer frente, se garantiza la profesionalidad y seguridad de la intervención, ya que ha estado marcada por los criterios de la legislación vigente en la actualidad sobre la protección y salvaguarda del Patrimonio Histórico-Artístico de la Comunidad Valenciana.

Proceso de Restauración

Una vez efectuados todos los estudios previos sobre las pinturas, tanto de toma de documentación como de realización de pruebas de limpieza mecánica, limpieza química, consolidación, y comportamiento de morteros, se procedió a la intervención de las pinturas.

La restauración llevada a cabo ha sido integral, se ha actuado sobre las pinturas murales del siglo XVI, los elementos en bronce ubicados en distintas partes de la sala; los mármoles del techo, del altar, de las paredes laterales y del rodapié; las cerámicas del artesonado, la carpintería y el pavimento de maderas exóticas.

Proceso de reintegración cromática de las pinturas murales

Esta fase ha sido necesaria porque en algunas zonas la pintura original había desaparecido.

Los trabajos de restauración realizados sobre las grisallas del siglo XVI han sido los que han supuesto mayor complejidad. Ha habido que eliminar repintes así como una densa capa de barniz aplicada en una intervención de finales del siglo XIX y que oscurecía el tono real de las pinturas.

Proceso de limpieza Química de las Cerámicas

Estas cerámicas policromadas se encuentran insertadas en el artesonado.

« volver al listado de proyectos